El abandono del proceso terapéutico es una de las experiencias más frecuentes —y más difíciles— en la práctica clínica, especialmente al inicio profesional. En el centro partimos de una idea clara:

Que un paciente abandone no significa necesariamente que la terapia haya fallado, ni que tú hayas hecho algo mal. Los abandonos forman parte del trabajo clínico. A veces:

  • El momento vital no es el adecuado.

  • La demanda cambia.

  • El encuadre no encaja.

  • El vínculo no se consolida.

Lo que sí marca una diferencia clínica y profesional es:

  • Detectar señales tempranas.

  • Poder nombrarlas.

  • Sostener conversaciones difíciles a tiempo.

Esta guía no pretende evitar todos los abandonos (eso no es realista), sino ayudarte a:

  • Reconocerlos antes.

  • Entender qué puede estar pasando.

  • Actuar con más claridad y menos culpa.